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Logística humanitaria y Optimización

NASA - tornado

Los desastres naturales pueden ocurrir en cualquier lugar y momento, y sus devastadoras consecuencias afectan a miles de personas. Para gestionar estos desastres está la llamada logística humanitaria.

La logística humanitaria consiste en la planificación del almacenamiento y la entrega de bienes, materiales e información, desde un punto de origen hasta una zona afectada. Es imprescindible adquirir, almacenar y transportar alimentos, agua, medicamentos, recursos humanos, maquinaria y equipos necesarios y heridos, en los momentos previos a los desastres y en los posteriores. Por tanto, la logística humanitaria juega un papel fundamental en el socorro en casos de desastre, ya que contribuye a mitigar las pérdidas tanto humanas como de infraestructuras o económicas.

Los problemas de logística humanitaria son extremadamente difíciles ya que, entre otras cosas, hay una gran incertidumbre. Como hemos dicho, no se conoce la localización ni el momento del próximo desastre natural, por lo que es imprescindible analizar los datos de anteriores desastres para intentar predecir qué zonas suelen ser las más afectadas y poder estar más preparados para cuando se produzca el siguiente. Además, hay muchos factores a tener en cuenta, muchas personas involucradas, diferentes perspectivas e incluso objetivos que entran en conflicto, y hay que actuar con mucha rapidez ya que, normalmente, hay vidas en peligro.

Veamos algunos ejemplos de problemas que deberían resolverse:

Almacenes y suministro

Una cuestión imprescindible es la colocación de almacenes desde donde se suministrarán los ‘kits de auxilio’. Estos kits podrán llevar desde comida hasta mantas, medicinas o productos de higiene, y es imprescindible que lleguen antes de las 48 horas siguientes al desastre.

El problema consiste en decidir dónde colocar estos almacenes (normalmente, habrá un número máximo de almacenes a abrir), qué almacenes cubren qué zonas y qué cantidad de kits deberán almacenar para su posterior suministro (también habrá una cantidad limitada de kits, pudiendo no ser suficientes para toda la población).

Estas decisiones deberán tomarse lo más equitativamente posible, teniendo en cuenta distintos factores: el número de víctimas que ha habido en cada zona en anteriores desastres, el número de habitantes de cada zona y el nivel de pobreza de estos, entre otros.

Recursos humanos

También es fundamental decidir de qué lugar saldrán los recursos humanos que vayan a socorrer a una población determinada, teniendo en cuenta la disponibilidad de personal, la cantidad de personas afectadas y la distancia a la que estén.

Infraestructuras

En caso de desastre, puede que las rutas que se hayan planificado con anterioridad para socorrer una determinada zona no puedan llevarse a cabo debido a daños en las infraestructuras, como podrían ser las carreteras. Será necesario entonces decidir con celeridad qué carreteras de las dañadas es imprescindible reparar primero para auxiliar al mayor número de personas con la mayor brevedad posible.

Comportamiento humano

Si después de un desastre tiene que evacuarse una determinada zona, no solo valdrá con optimizar el recorrido que vaya a realizarse para salir lo antes posible, sino que también deberá tenerse en cuenta el comportamiento humano. Por ejemplo, una familia no va a marcharse de casa sin saber qué pasará si tienen a un hijo en la escuela. Lo más normal es que vayan a por él y ya después salgan de la zona. Este ejemplo es una de las muchas conductas humanas que pueden ocurrir y que pueden preverse, debiendo tenerlas en cuenta para poder proceder de forma eficiente.

 

Estos simplemente son algunos ejemplos de problemas de los que se encarga la logística humanitaria, que se deberían resolver, antes o después de un desastre natural, para intentar mitigar las graves consecuencias del desastre. Además, hay desastres que involucran a distintos países, por lo que es imprescindible que los gobiernos de países que suelen ser afectados por determinados desastres pacten previamente planes de reacción ante ellos, para actuar conjuntamente y que el proceso de ayuda no se ralentice por los múltiples trámites y distintas opiniones.

Todos estos problemas se pueden modelizar matemáticamente con la intención de resolverlos.

Como en cualquier problema de optimización, lo primero que hay que tener claro es  el objetivo que perseguimos. Por ejemplo, en el caso de la apertura de almacenes, el objetivo podría ser que la ayuda llegue a la mayor cantidad de gente posible.

Otro aspecto fundamental son las condiciones, o restricciones, que se deben cumplir. Siguiendo con el mismo ejemplo, una restricción presupuestaria o un número máximo de almacenes a abrir, entre otras.

Estos problemas – y prácticamente todos los problemas que reflejan situaciones reales – son problemas de optimización combinatoria, es decir, problemas que tienen un conjunto finito de soluciones, que, al tener normalmente muchas posibles soluciones y restricciones muy complejas, es muy difícil encontrar su solución óptima.  Para poder resolver este tipo de problemas de manera satisfactoria se necesitará diseñar e implementar algoritmos que permitan encontrar soluciones de gran calidad en tiempos relativamente cortos.

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